LA HERRAMIENTA FUNDAMENTAL.
La
entrevista psicológica es una herramienta indispensable en el rol del
psicólogo, ya que gracias a ella se puede recoger información de forma oportuna
y eficaz, de acuerdo al enfoque que se le pretenda dar a dicho instrumento;
también nos permite el acercamiento al paciente para tener una
interacción-comunicación asertivas, la conceptualización de la problemática que
sufre el cliente y formulación de hipótesis para ofrecer el
tratamiento adecuado. Tal como cita Conxa (2015)
“La entrevista constituye uno de los
puntos básicos dentro del proceso general de evaluación psicológica en el cual
se busca la conceptualización de un problema, la formulación de hipótesis, la
selección y la definición de metas terapéuticas y la evaluación del progreso y
seguimiento (Fernandez-Ballesteros et al., 2001)”
En
este orden, es indispensable el establecimiento de un enfoque psicológico con
su respectiva fundamentación teórica, que le da una organización a la entrevista
para no caer en el error de realizar preguntas sueltas que no van a permitir
establecer hipótesis, realizar una evaluación y diagnostico correctos. Por ende,
hemos podido observar en esta unidad los diferentes enfoques clásicos y
contemporáneos tales como el humanista, cognitivo, sistémico, de la Gestalt,
Conductista o psicoanálisis; tal como afirma Conxa (2015)
“La
fundamentación teórica de la orientación terapéutica va a determinar en
realidad qué información es relevante recabar, qué cosas habrá que modificar,
cuáles serán las metas terapéuticas, cómo se estructura la entrevista, e
incluso el estilo que mejor va a ayudar al terapeuta a conseguir sus
objetivos”.
Conxa (2015)
en su documento nos presenta algunos de los objetivos de la entrevista que
permiten recabar información y estoy de acuerdo con sus postulados dentro de
los cuales se observan los siguientes:
a) Identificar y
definir de forma adecuada y comprensible la demanda o problema: «saber qué le
pasa» al cliente.
b) Formular o elaborar
hipótesis acerca del diagnóstico que debe recibir la persona.
c) Contrastar las
hipótesis descritas, en qué medida el problema del paciente se ajusta a los
criterios diagnósticos planteados por los manuales diagnósticos oficiales, ya
sea la CIE o el DSM. Conxa
(2015)
Así mismo esta técnica posee tres fases, la fase inicial, intermedia
y fase final, en las cuales se puede encontrar algunas peculiaridades o
elementos que se deben abordar.
La fase inicial se caracteriza por ser ese primer contacto
en el cual el entrevistador debe realizar un sondeo del estado mental, teniendo
en cuenta que con antelación debió revisar la historia clínica, datos
personales, documentación disponible, motivo de la consulta para tener una
visión clara de los posibles aspectos que se tratarán en la entrevista. En este
sentido
Conxa (2015) propone que “Los dos o tres primeros minutos de la entrevista
tienen una gran relevancia, este primer contacto con el cliente a menudo servirá
para realizar la exploración del estado mental, o al menos parte de ella (por
ejemplo, orientación, atención, lenguaje)”. Durante esta fase inicial es fundamental establecer una imagen de confianza, respeto y
de apertura a las necesidades o expectativas del cliente practicando la empatía
y el compromiso con el paciente; estas actitudes hacen parte del rol del
psicólogo y esta fase sirve para formular hipótesis iniciales y orientar la
entrevista, estableciendo algunas bases de relación personal y terapéutica
(Muñoz, 2005). Así mismo, esta fase de la entrevista es crucial puesto que el entrevistador
debe intentar establecer ese rapport, ya que de esto depende una siguiente
sesión y aplicación del tratamiento; como menciona Hook et al (2010) “conseguir
información no tiene demasiado sentido si el cliente no vuelve a la siguiente
sesión o nunca inicia el tratamiento”.
En la fase intermedia es importante
guiar la entrevista hacia la descripción topográfica de las conductas
problemáticas y la descripción de aspectos asociados, ya que en esta fase la
entrevista se torna más directiva; puesto que el entrevistador ejecuta las
preguntas inherentes hacia la identificación del problema, la elaboración de
hipótesis y la toma de decisiones conforme a la necesidad de tratamiento. Por
lo tanto, estoy de acuerdo con la postura de Conxa (2015) ya que sostiene que:
“Los objetivos específicos de esta fase serán
la identificación del problema, la elaboración y confirmación de hipótesis
diagnósticas y una primera toma de decisiones en cuanto a la conveniencia o no
de tratamiento o derivación a otro profesional”.
Durante
la entrevista se pueden presentar distintas barreras que evitan la recogida de
información, ya que el contenido de esta mantiene aspectos personales que para
el paciente son difícil de expresar; por ende, hay que tener en cuenta la
utilización de elementos como la comunicación verbal, que es aquella forma de
realizar preguntas abiertas y cerradas sin que el paciente se sienta en un
interrogatorio, haciendo uso del resumen, la clarificación o la confrontación (Cormier,
Nurius y Osborn, 2009) eligiendo preguntas que den acceso a información
relevante y buscando precisión en las respuestas; el lenguaje no verbal con el que podemos hacer uso de algunos
gestos que animen a la persona a seguir hablando, teniendo consciencia de que
nuestras actitudes y contacto visual transmitiendo seguridad al entrevistado
para compartir su información (Poole y Higgo, 2006); el manejo del tiempo ya
que dependiendo de la problemática que presenta el paciente, puede perder el
interés en una segunda sesión o puede resultar improductiva; la escucha activa,
mostrando al paciente que prestamos toda atención a la narración o respuestas
dadas.
La
fase final está enfocada en “reforzar al paciente” para que vuelva a la segunda
sesión, que acceda a la asistencia con un profesional derivado o que realice
tareas solicitadas por el entrevistador Shea (2002). En todo caso la
importancia de esta fase radica en la consolidación de una nueva terapia
psicológica y la aceptación del tratamiento que se considere necesario y lo
primordial es que el paciente salga de la sesión con un estado de ánimo mejor
que el que mostró al inicio de la entrevista. De igual forma en esta fase es
importante realizar un resumen de los aspectos más relevantes que se abordaron
y sugiriendo la terapia como posible solución a los problemas tratados (Segal
et al., 2010). No se debe finalizar de forma brusca, ya que el paciente
compartió información sensible y es necesario reforzar al cliente por su
voluntad de expresión y agradeciendo por acudir a la consulta.
De esta forma podemos concluir que la
entrevista es una herramienta fundamental para recaudar información del
paciente y esta se puede ver afectada de forma positiva o negativa por el
entrevistador, mediante sus actitudes o técnicas de escucha que muestre ante la
persona entrevistada.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Caicedo, S., Chica, M., Córdoba Lemos, H Bustos, J. (2016).
Enfoques clásicos de la psicología. http://hdl.handle.net/10596/9678
Conxa, P. (2015). Manual de la entrevista psicológica: saber
escuchar, saber preguntar. (2012). Madrid, ES: Larousse - Ediciones Pirámide.
(Pp. 244 -266).
https://elibro-net.bibliotecavirtual.unad.edu.co/es/ereader/unad/49011?page=244
Fernández, B. R. (2013). Evaluación psicológica: conceptos,
métodos y estudio de casos (2a. ed.). Madrid, ES: Larousse - Ediciones
Pirámide. Pp. 167 -188.
https://elibro-net.bibliotecavirtual.unad.edu.co/es/ereader/unad/49032?page=167
López Cadena, Z. (2018). Ley 1090 de 2006, Capítulo II y III.
[Objetivo Virtual de Información – OVI, Repositorio UNAD]. http://hdl.handle.net/10596/22638
Vital, A., Moreno, D., Hernández, D. & Bustos, J. (2016)
Enfoques contemporáneos de la psicología. http://hdl.handle.net/10596/9669
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